Textos: Antoine Dole | Ilustraciones: Bruno Salomone
Si el monstruo del armario no existiera, el protagonista de esta historia se comportaría de forma civilizada y haría caso a sus padres. Hay que enseñar al monstruo a lavarse los dientes, a peinarse, a no tocar los enchufes y a no decir palabrotas... ¡cuánto trabajo!
